Siguiendo con la contextualización previa a la lectura del texto, hoy hemos hecho una actividad grupal de introducción al vocabulario nuevo, a la vez que repasábamos el anterior, basada en la mímica. Explico lo que hemos hecho, por si a alguien le aptecece ponerlo en práctica o le sugiere alguna idea similar.
Recordando mis años de profesor de español en Grecia, cuando no había todavía recursos digitales, acudo a clase con unas fichas de verbos, unos conocidos y otros nuevos. La clase se divide en varios equipos. Para potenciar la colaboración entre compañer@s que conocemos menos, he distribuido yo la clase entre alguna protesta esperada, que se olvida nada más empezar la competición.
Recordando mis años de profesor de español en Grecia, cuando no había todavía recursos digitales, acudo a clase con unas fichas de verbos, unos conocidos y otros nuevos. La clase se divide en varios equipos. Para potenciar la colaboración entre compañer@s que conocemos menos, he distribuido yo la clase entre alguna protesta esperada, que se olvida nada más empezar la competición.
Primero se trataba de recordar en griego acciones ya conocidas. El alumno que actúa no ve el significado del verbo griego en catalán. Con su ayuda el resto del equipo busca la palabra griega.
Luego hemos intendado averiguar el significado de verbos desconocidos. El alumno que representa ve su significado en la ficha. La palabra griega se copiaba en la pizarra.
En los dos tipos de prueba, cuando se fallaba o se agotaba el tiempo, había rebote.
Con poco menos de 30 verbos hemos estado ocupados toda la clase. Algunas definiciones eran sencillas. En ocasiones la dificultad residia no tanto en identificar-recordar el verbo, sino en la parte expresiva, habida cuenta del bloqueo no sólo psicológico que a menudo paraliza a los chavales, sino también el físico. De este modo hemos introducido por primera vez el factor cinestético en el aprendizaje de nuestra lengua.