dissabte, 21 de juliol de 2007

¿pronunciación erasmiana? no, gracias

Me temo que este blog va ser algo monotemático este verano. El post de hoy quiere dar respuesta a Sebastià Giralt, el primer compañero que, a raíz de mis comentarios sobre el fraude del sistema erasmiano, dedica un post para justificar su utilización.
En primer lugar hay que tener claro que la pronunciación erasmiana no es científica sólo por el hecho de no utilizar criterios y argumentos sólidos e incurrir en incongruencias insalvables. Ni siquiera constituye una mezcla de diversos dialectos de épocas diferentes. Como señala C. Caragounis, no implica leer a Esquilo como si fuera Demóstenes. Es algo más grave. Se trata en realidad de utilizar unos sonidos que jamás existieron en la lengua griega, que no están atestiguados en inscripción alguna.
Es un error pensar que la pronunciación erasmiana se acerca más que la “moderna” a la trascripción latina y las derivadas en otras lenguas, y que de este modo es más transparente la conexión etimológica entre el griego y la lengua materna en cuestión. Aunque hay una serie de normas establecidas de unificación internacional del procedimiento de la trascripción, los problemas de esta práctica, que a menudo se confunde además con la transliteración o la traducción, son enormes. Yo soy partidario de la transcripción cercana a los sonidos de la lengua griega y no del equivalente latino, es decir, prefiero Posidón a Poseidón, Odiseo a Ulises, aunque el Word no me los reconozca.
Confunde enormemente a los alumnos que transcribamos παιδαγωγός en latín paedagôgos y en castellano pedagogo, cuando después le pedimos que pronuncie paidagogos! Lo mismo sucede con los diptongos ει, ευ (cf. εἰρωνεῖα, εὐαγγέλιον). ¿De qué sirve transcribir οἰκονομικός en latín oeconomicus para pronunciarlo después a la erasmiana como oikonomicós? ¿Quién explica porqué ου es el único diptongo monoptongado? Decimos democracia, bien, ¿peró qué pasa con efímero? El espíritu áspero se transcribe como h-, salvo excepciones como endecasílabo (ἕν), odómetro (ὁδός), ilota (εἱλωτής). Las palabras que siguen su propia norma son otra complicación añadida: cf. estratagema (στρατήγημα), glucosa (γλυκύς), axioma, pero Alejandro, céfiro, pero Zeus, etc.
No son además pocos los términos griegos que que han pasado a nuestras lenguas a través de la pronunciación mantenida durante siglos en Grecia. A su vez la ciencia ha creado numerosos neologismos de procedencia helena sin importarle la adulteración erasmiana. He aquí algunos ejemplos.
Quines afirman que la pronunciación erasmiana es más fácil de aprender que la “moderna”, es porque, o no saben en realidad cómo se hablaba el griego en época de San Pablo, o no aplican el sistema erasmiano al pié de la letra. A esto último es precisamente a lo que dio pié el nuevo y artificial sistema, es decir, que cada cual pronunciara el griego según se lo dictaba su propia fonética, rematando así una lengua ya moribunda. De ahí que los alemanes pronuncien ευ como oi y los franceses como oe, que los italianos lean t / k donde hay θ / χ, o los ingleses sharis donde dice χάρις.
Nosotros tenemos la ventaja, que no aprovechamos, que nuestra fonética es muy similar a la griega. Hay quien dice –no los ingleses– que son demasiados los sonidos i y que esto se presta a confusión. Es absurdo utilizar el sistema erasmiano con la excusa de aprender ortografía. Os diré que mis alumnos escriben sin demasiadas dificultades -al cabo de unos cuantos dictados- frases como ἡ καλή γυνή καλεῖ αὐτήν, porque identifican el artículo, el nominativo de la 1ª, diferencian lo que es verbo de adjetivo, etc., es decir, procuro que lean o escuchen tratando de entender, reafirmando así los conocimientos de morfología. Y si no, ya les corrijo las faltas las veces que haga falta. Al contrario, antes de mi etapa anti-erasmiana, los chavales confundían H con E, EY con EOY por ejemplo, y no eran capaces de leer una frase simple de un tirón.
Este sistema me permite utilizar material “auténtico”, como decía una amiga portuguesa. Cuando recurro a las canciones puedo incidir en aspectos gramaticales, les motivo y, lo más importante, esto me permite transmitirles la idea que el griego es una única lengua (no una mezcla de inglés, turco y búlgaro como se piensan algunos), y que por ello podrían llegar a entenderse si viajan a Grecia. El aprendizaje del griego mediante su pronunciación histórica (que no “moderna”, pues se remonta a época helenística; incluso algunos cambios aparecen en época clásica) facilita pues el acercamiento a la cultura helena contemporánea y medieval. La división entre griego antiguo y moderno responde a una actitud ideológica que causó la defunción del mundo clásico y que tuvo su origen en la publicación en 1528 del famoso Diálogo de Erasmo.
La cuestión que cabría plantearse por tanto es: ¿debe un filólogo clásico saber también griego moderno? La respuesta con otra pregunta: ¿acaso los hispanistas ingleses no saben hablar castellano? Obviamente, se puede vivir perfectamente sin leer en su original a Seferis o el Erotókritos (espero haberlo trascrito bien). Pero, como sucede con las TIC, sólo cuando uno empieza a familiarizarse con ellas se da cuenta de lo que se ha estado perdiendo.

3 comentaris:

Ramon Torne ha dit...

Si a la universitat fan servir la pronúncia erasmiana qualsevol oposició al sistema es veu abocada al silenci.

santi ha dit...

Si estás convençut de la legitimitat de la pronúncia del poble grec, no pots, en conseqüència amb la integritat intel.lectual pròpia, seguir cap altra opció convencional. Tant s'em fa el que facen a la universitat.

Konstantina ha dit...

Yo soy griega, Filóloga y licenciada en la Facultad de Filología en Atenas. La pronucniación eramiana les aseguro que en Grecia se considera absurda por todos los profesores. Y, al fin y al cabo, ¿por qué no utilizar la pronunciación que nos ha dado la evolución del idioma griego?

-Disculpen si he hecho errores ortográficos o de síntaxis.-