dissabte, 28 de juliol de 2007

dzzzzZZZ

Poco o nada significativo es lo que dice Erasmo sobre la pronunciación de la letra Z: “la tercera de las consonantes dobles es la ζ que encierra la σ y la δ … pasa en latín a doble s … los alemanes hacen un buen y frecuente uso de la letra en la lengua popular, y me parece que también los polacos y rusos le tienen especial estima.”
A partir de aquí el oso empieza a enrollarse sobre cómo pronuncia cada cual en su idioma la s, a lo que el observador león le señala: “veo que la correcta pronunciación es una cosa más difícil de lo que imaginaba, pero todavía no me acabas de explicar cuál es la pronunciación de la ζ”. Como si por una le entrara y por otra le saliera, el oso continúa hablando de la silbante sorda: “Dioniso (el de Tracia) detestaba esta letra porque los hombres lo aprendieron de las serpientes, e igualmente entonces tendría que aborrecer la k, que pertenece a las ranas, la b, a las cabras, la m, que recuerda a los bueyes, la o, característica de los burros, la r, propia de los perros cuando aúllan… ”
En vista de que el oso se va por las ramas, al final el león no tiene más remedio que dejarlo estar, concluyendo que “la fusión con la δ suaviza la aspereza de la silbante”. Uno se pregunta cómo no se le ocurrió al holandés justificar el sonido de ζ como la z alemana (ds) aportando como prueba el sonido de los mosquitos puñeteros en verano!
La consonante en cuestión no proviene de δσ sino de σδ, como ya anotó precisamente Dioniso de Tracia en su Arte Gramática, aunque este dato se cuida Erasmo de no citarlo. Según la tradición, la Z fue inventada por Simonedes hacia el 530 a.C. Anteriormente los antiguos, como nos informa Platón en el Crátilo, empleaban δ en vez de ζ: νῦν δὲ ἀντί τοῦ δέλτα ζῆτα μεταστρέφουσιν. Los dorios escribían σδ antes de su invención. Los casos de substitución de ζ por σ delante de β, γ, δ y μ en inscripciones son frecuentes (tipo Ζμύρνα, ζμικρός, πρεζβευτοῦ, Πελαζγικόν κτλ.), lo que demuestra que la zita tenía un sonido similar a la s sonora catalana, tal cual suena en griego moderno la σ ante estas consonantes sonoras! Esto mismo evidencian los errores tipo Σεύς en lugar de Ζεύς (340 a.C), así como los dobletes en inscripciones áticas del s. V del tipo Ἀζειοί-Ἀζζειοί, que hubieran sido imposibles de pronunciar como A-zd-zd-e-i-o-i.
En definitiva la pronunciación a la erasmiana no tiene justificación lingüística, para variar. Es acorde con otras lenguas, pero supone una cacofonía más aplicada el griego.