dijous, 28 de juny de 2007

¿Qué hacen las ovejas?

De memeces está el mundo lleno. Este blog es un ejemplo.
El otro, las teorías erasmianas sobre la pronunciación de la H.

A Homero lo fue matando esa aureola de oscurantismo del que se han rodeado a menudo los filólogos clásicos más "sabios". El griego se fue convirtiendo en lengua muerta, asequible sólo a unos pocos privilegiados eruditos, gracias a la obstinación de aquellos doctos humanistas occidentales, más erasmistas que Erasmo, que se negaron a reconocer las evidencias científicas aportadas por los bizantinos por temor a perder influencia. La disputa sobre la auténtica pronunciación del griego antiguo fue de este modo ganada finalmente por aquellos que utilizaron la lengua como instrumento de poder político.

Una de sus mayores estupideces fue el argumento que utilizaron para justificar la pronunciación de la vocal H -y de paso la totalidad del novedoso sistema inventado por el filólogo de Rotterdam- aludiendo al famoso texto de Cratino en el que se reproduce onomatopéyicamente el balido de las ovejas:

Ὁ δ᾿ἠλίθιος ὥσπερ πρόβατον βῆ βῆ λέγων βαδίζει

Algunos profesores hoy en día todavía se sirven de este texto como prueba irrefutable de la validez del sistema erasmiano, aunque en clase nadie se atreve, creo, a pronunciar la “eta” como lo haría supuestamente una oveja.

Con el propósito de cuestionar tal teoría, retomo los argumentos y datos de un entrañable humanista que defendió hasta el final -aunque pocos le hicieron caso- la legitimidad de la pronunciación griega actual. Si os convencen, compañeros, deberías comprometeros a abandonar definitivamente la llamada pronunciación erasmiana del griego, que cada cual adapta a su manera, como ocurre por cierto con la del latín (a excepción, curiosamente, de los griegos, quienes en este caso sí siguen las instrucciones del holandés!). Y si no, por razones prácticas, de fluidez lectora y mejora en la competencia lingüística del griego (ático del s. V, macedónico, bizantino, grecocalabrés o arcado-chipriota, igual da), también sería aconsejable.

Para empezar, los sonidos emitidos por los animales no se pueden tomar en serio, no constituyen una demostración científica por su imprecisión y subjetividad de quien los reproduce mediante onomatopeyas. Así lo señaló en el s. XIX E.M. Geldart: “El campesino alemán oye que sus sapos dicen acht acht, y el oído griego parece distinguir las misteriosas sílabas βρεκεκεκέξ. …nosotros pensamos que nuestras ovejas dicen bah, bah, y debo confesar que las ovejas griegas me sonaban así también. Pero puede que esto haya sido un doricismo”. Ironía aparte, el mismo helenista inglés señala además que “como la letra η escasamente podría haber sido empleada como vocal en los tiempos en que escribió Cratino, es casi seguro que él debe haber escrito βεέ, βεέ.” El argumento de las ovejas fue ridiculizado por numerosos filólogos, entre ellos Αλέξανδρος Ραγκαβής, quien afirmaba que “las ovejas griegas modernas no dicen vi ni be sino . Tal vez los eruditos erasmianos dicataminen que el balido de las ovejas griegas modernas está corrompido por la ocupación turca”.

Los helenistas serios aceptan sin problema que en la Antigüedad hubo en realidad tanto etacismo como iotacismo, siendo este último fenómeno más arcaico, com mayor extensión geográfica e histórica, pues se mantiene en nuestros días en el griego moderno (σιδηρόδρομος: ferrocarril, σιδερένιος: férreo). De la antigüedad del iotacismo ya mencioné en otro lugar el testimonio de Platón.
Aquí tenéis más datos concretos sobre la antigua pronunciación de η como i.

2 comentaris:

Ana la filohelena ha dit...

Qué curioso esto de las ovejitas... no lo conocía. Me están gustando mucho tus entradas acerca de las pronunciaciones del griego,la erasmiana y la moderna. ¡Saludetes!

santi ha dit...

Hay muchas anécdotas sobre esta historia infame creada a raíz de la calumnia contra el pueblo griego que considero importante transmitir a otros colegas. Me alegro de que te interesen. !Saludetes!