dimecres, 25 d’abril de 2007

Pronunciación erasmiana: historia de una calumnia

Le Grec il a par dessus toutes les langues vivantes du monde
l'expression de la musique, par les syllabes longues et brèves ...
il peut étre encore regardé comme le plus beau langage de l'univers¨
Voltaire
Las lenguas se aprenden primero con el uso y se van perfeccionando después con el estudio de la gramática. El latín y el griego no son una excepción. A lo largo de la Edad Media y el Renacimiento la práctica escrita y oral solía formar parte esencial en la docencia de las lenguas clásicas de las universidades europeas.
Cuando el progreso de la ciencia hizo que las fuentes antiguas -la medicina de Hipócrates o las matemáticas de Euclides, per ejemplo- dejaran de ser indispensables para el conocimiento, el griego y el latín perdieron su carácter práctico y se convirtieron en pura ¨vanitas¨. Los pocos románticos europeos que siguieron interesándose por los autores clásicos llegó un momento en que necesitaron acudir a traducciones, incapaces ya de leer de los textos originales con soltura. El ¨graeca non leguntur¨ se hizo común en Occidente, sobre todo a partir de la introducción de la artificial y ridícula cacofonia del sistema erasmiano.
Como así lo constatan testimonios de la época, la pérdida progresiva de la competencia lingüística del griego estuvo estrechamente relacionada con la adopción de una pronunciación inexistente, jamás demostrada científicamente, que acabó haciendo del griego una lengua muerta en Occidente.
Fueron muchos los filólogos que, sabedores de la calumnia que se había desatado contra los eruditos bizantinos, y que les negaba su autoridad en su propua lengua, se opusieron al sistema erasmiano aportando numerosas pruebas que demuestran la antigüedad de la pronunciación griega actual. A la polémica filológica se añadieron disputas de orden religioso y político, y finalmente, por ignorancia en unos casos y rutina académica en otros, la pronunciación ¨reformada¨ de Erasmo, a excepción de algunos usos que fueron abandonándose por fortuna, se acabó generalizando, creándose desde entonces una barrera de incomunicación cultural entre Grecia y el resto de Occidente.
No han faltado quienes, a pesar de todo, se han atrevido a seguir cuestionando al célebre humanista y sus partidarios, reconociendo que la teoría sobre la supuesta corrupción del griego, utilizada como pretexto para su ¨depuración¨, no tenia sentido y han sabido reconocer al menos la legitimidad de la pronunciación tradicional griega. Véase, por ejemplo, la ecléctica postura del autor de la Gramática argentina de 1878.
Entre los grandes filólogos me gustaría ahora recordar el siguiente fragmento de Wilamovitz, extraído de su manual Historia de la filología clásica:
¨Al haber aprendido la lengua en los libros, y no de boca de los griegos, era normal que insistiera (Erasmo) en la pronunciación en vigor en la época en que se creó la escritura. ... Sobre cómo debemos pronunciar el griego antiguo, o cómo deberíamos intentar pronunciarlo, se trata de una asunto de claro valor práctico, que no admite una respuesta úniversalmente reconocida, y la idea de condenar la lengua viva de la Grecia actual como corrupta (ja que supuestamente ha perdido, como la nuestra, su bello sonido original) no debería ser aceptada, almenos entre científicos.¨
Los griegos en la actualidad ya dan por perdida la batalla. Es más, cuando se reunen con colegas fuera de su país, utilizan la pronunciación erasmiana, para evitar nuevas discusiones. Curiosamente utilizan el sistema holandés para el latín, cosa que a nosotros nos parece una torpeza, aunque comprensible.
Más recientemente el prof. S.A. Tovar, cual Quijote del filohelenismo moderno, realizó innumerables esfuerzos por mostrar la continuidad de la lengua griega, lo cual le creó no poca incomprensión. Es mi propósito ir resumiendo aquí parte de la obra que dedicó al tema, su Biografía de la lengua griega, lectura obligada de todo filólogo clásico.

1 comentari:

Iaenus ha dit...

¿ya has vuelto o estás con muchas ganas de escribir? Bueno esteraremos ansiosos de ir leyendo esos "prometidos resúmenes".